Viaje arqueológico a la cultura del Argar
La cultura del Argar tiene papel protagonista en el conocimiento de la Prehistoria reciente en España, y es considerada una de las culturas más relevantes y complejas de la Edad del Bronce en Europa. Como principal característica tiene la instauración de agudas desigualdades políticas y económicas, hasta el punto de haber sido calificada como uno de los primeros Estados de Europa. En este 2026, nos sumergiremos en el corazón de la cultura de El Argar. El viaje ofrece una oportunidad única para comprender los ritos funerarios y la jerarquización social de hace 4.000 años.
Iniciaremos nuestra ruta en el Museo Arqueológico de Murcia, antes de explorar La Almoloya (Pliego), centro de poder donde se han hallado, entre otros, un ajuar palaciego. Continuaremos hacia el Museo Arqueológico de Lorca y el Parque Arqueológico Los Cipreses, ejemplo del urbanismo antiguo en llano.
También nos gustaría incorporar al itinerario la visita del yacimiento de El Argar (Antas, Almería), cuna de la arqueología argárica. Nuestro itinerario acabará con el imponente asentamiento de La Bastida en Totana (Murcia), una ciudad fortificada que sorprende por su sofisticada ingeniería militar.
El proyecto Almoloya-Bastida fue galardonada en 2023 con el prestigioso Premio Nacional de Arqueología de la Fundación Palarq. Miembros de este equipo nos acompañarán durante este viaje.
Nota: El acceso a los yacimientos mencionados, sin estructura de visita pública, está sujeta a la autorización de la administración gestora correspondiente y a la coordinación de horarios.
CRÓNICA DEL VIAJE «LA CULTURA DEL ARGAR»
Introducción
El viaje dedicado a la Cultura del Argar ofreció a los participantes la oportunidad de adentrarse en una de las sociedades más complejas y enigmáticas de la Prehistoria europea. A lo largo de tres días, recorriendo distintos enclaves de Murcia y Almería, el itinerario permitió articular un relato coherente que fue desde la contextualización museística inicial hasta el contacto directo con algunos de los principales centros de poder argáricos.
Como es habitual en los viajes organizados por los amigos del Museo Arqueológico Nacional, el programa combinó de forma equilibrada museos y yacimientos, siempre acompañados por especialistas que aportaron rigor científico y una extraordinaria capacidad divulgativa.
Agenda e itinerario
Un recorrido exigente donde visitamos los puntos clave de esta cultura, teniendo que hacer únicamente un ajuste, dejándonos el Museo Arqueológico de Lorca para otra ocasión.

Argar-itinerario2
VIERNES 20 DE MARZO
Museo Arqueológico de Murcia
El viaje comenzó temprano, con salida en dirección a Murcia. La primera parada tuvo lugar en La Roda, donde el grupo repuso fuerzas en el Asador Los Amigos, un alto en el camino que permitió afrontar con calma y buen ánimo las intensas jornadas que se avecinaban.
Ya en Murcia, visitamos el Museo Arqueológico de Murcia (MAM), una elección especialmente acertada para introducir el marco general del Bronce en el sureste peninsular y preparar al grupo para las visitas de los días siguientes.

Visita al Museo Arqueológico de Murcia con Luis de Miquel Santed
En las salas dedicadas al Bronce argárico, el recorrido permitió comprender los aspectos esenciales de la vida cotidiana de estas comunidades: la organización doméstica de las viviendas, con espacios diferenciados para el telar, los hogares, los molinos y el almacenamiento; la importancia del sedentarismo como decisión social que abrió la puerta al excedente, pero también a la concentración de población y al conflicto; y una economía basada en la agricultura, la ganadería y una metalurgia técnicamente muy avanzada para su tiempo.

Sala de Bronce argárico
Especial interés despertaron las vitrinas dedicadas al sistema funerario, con enterramientos en covachas y, sobre todo, en grandes tinajas, una de las señas de identidad del mundo argárico. Las inhumaciones bajo el suelo de las viviendas, repetidas generación tras generación, ofrecieron una imagen poderosa de la convivencia entre vivos y muertos, al tiempo que plantearon preguntas fundamentales sobre la selección social en el ritual funerario.
La visita permitió también ampliar la mirada hacia épocas posteriores, desde el mundo ibérico hasta la llegada de cartagineses y romanos, subrayando que el progreso técnico no siempre implica una mayor complejidad social. Una reflexión que acompañaría al grupo durante el resto del viaje.

Grupo en la puerta del MAM
SÁBADO 21 DE MARZO
La Almoloya y Centro de Interpretación de la Cultura Argárica (CICA, Antas)
La jornada del sábado estuvo dedicada a profundizar en los espacios de poder de la sociedad argárica.
La Almoloya
Por la mañana visitamos el yacimiento de La Almoloya, situado en un cerro estratégicamente emplazado entre Pliego y Mula. Es un asentamiento de dimensiones relativamente reducidas, pero excepcional por su grado de excavación y por la cantidad de información que ha proporcionado sobre el urbanismo y la arquitectura argárica.
El recorrido permitió observar un poblado aterrazado en varios niveles, organizado en manzanas de viviendas conectadas por pasillos estrechos, con accesos en algunos casos desde los techos y evidencias de estructuras de dos plantas. Las paredes enlucidas con cal en los edificios más destacados, la cisterna impermeabilizada con cubierta y la abundancia de enterramientos en cista reflejan un alto nivel de planificación y complejidad social.

La Almoloya, vista general del yacimiento
Uno de los momentos más significativos fue la explicación del edificio conocido como Sala de Audiencias, asociado a la tumba principesca AY38. El enterramiento de una mujer adornada con una diadema de plata y un ajuar de extraordinaria riqueza ha abierto nuevas interpretaciones sobre el papel político de las mujeres dentro de la élite argárica, sugiriendo su función central en la legitimación del poder.

La Almoloya. Sala de audiciencias
Yacimiento de Los Cipreses
Por ajustes de agenda y restricciones de tiempo, no visitamos el Museo Arqueológico de Lorca y fuimos directamente al yacimiento de Los Cipreses (Lorca).
Poblado en llanura, entre ramblas, con ganado, donde las tumbas encontradas hoy en día con mayor renombre son las del alabardero y mujer con gran ajuar, ambos con más de 50 años, una edad muy avanzada para la época que nos lleva a pensar que estamos ante una jubilación de oro para ambos individuos.

Los Cipreses

Los Cipreses

Grupo en el yacimiento de Los Cipreses
CICA – Antas
Tras ello y durante esa aprovechada jornada nos desplazamos a Antas, donde visitamos el Centro de Interpretación de la Cultura Argárica (CICA), ubicado en un entorno de enorme significado histórico, rodeado de los yacimientos que dieron nombre a esta cultura.
La visita permitió contextualizar los trabajos pioneros de los hermanos Siret y conocer de primera mano piezas emblemáticas, como el cráneo de la sepultura 62 de El Argar con su diadema de plata y adornos de hueso y metal. Estos objetos reforzaron la imagen de una sociedad fuertemente jerarquizada, en la que determinados elementos materiales actuaban como símbolos inequívocos de poder y estatus.

Visita al CICA en Antas
La falta de luz al final del día impidió el recorrido por las viviendas recreadas junto al yacimiento, cerrando la jornada con la sensación de haber estado en uno de los lugares fundamentales para entender el mundo argárico.

Grupo en la terraza del CICA, con la vista del yacimiento de El Argar al fondo
DOMINGO 22 DE MARZO
La Bastida de Totana y el Museo de la Ciudad de Mula
La última jornada estuvo dedicada a dos enclaves clave para comprender la dimensión política y simbólica de El Argar.
La Bastida de Totana
Por la mañana visitamos La Bastida, uno de los asentamientos argáricos más extensos y sobre un cerro de perfil cónico que condiciona de forma decisiva su sistema defensivo. monumentales conocidos. Ocupado entre aproximadamente 2200 y 1550 a. C., el poblado se asienta

Grupo al pie de la muralla de La Bastida
Dos líneas de muralla, reforzadas por torres macizas, controlaban un acceso único y difícil, diseñado para complicar cualquier ataque. El recorrido permitió conocer una infraestructura sorprendentemente compleja para la Edad del Bronce: canalizaciones de agua, grandes balsas impermeabilizadas, talleres con decenas de molinos fabricados en piedra volcánica traída desde largas distancias, espacios metalúrgicos con cobre procedente de Sierra Morena y amplios almacenes destinados al procesamiento del grano recibido desde poblados en llano.
Aunque solo una parte del yacimiento ha sido excavada, ya se han documentado más de 160 tumbas, algunas de ellas con disposiciones singulares, lo que subraya la extraordinaria riqueza interpretativa de La Bastida.

Eva Celdrán explicando el yacimiento de La Bastida


La Bastida, algibe

La Bastida, recreación de una vivienda
Museo de la Ciudad de Mula
La jornada siguió con la visita al Museo de la Ciudad de Mula, donde se expone de forma permanente la muestra «La Almoloya, Primer Parlamento de Europa».

Cartel de la exposición sobre La Almoloya en el Museo de Mula
Allí se pudieron contemplar, entre otros, los restos y el ajuar completo de la tumba principesca AY38, estableciendo una conexión directa entre el yacimiento visitado el día anterior y su presentación museográfica.
La diadema de plata que ceñía el cráneo de la mujer, una de las piezas más relevantes del Bronce europeo, y el resto de las joyas de oro, plata y ámbar, pusieron un cierre impecable y coherente al itinerario.


Y por último y ya siendo parte de nuestro regreso, el grupo hizo una última parada para comer en el restaurante Juanito de Minateda, momento de descanso y convivencia que sirvió para comentar las experiencias del viaje, para luego seguir haciendo camino dirección Madrid.
Conclusión
El viaje a la Cultura del Argar ofreció una visión profunda y articulada de una sociedad que, hace más de cuatro mil años, desarrolló formas de organización política, económica y simbólica sorprendentemente avanzadas. El equilibrio entre museos y yacimientos, la calidad de las explicaciones, la cuidada planificación del recorrido y la buena convivencia del grupo convirtieron esta experiencia en un viaje especialmente enriquecedor.
Un recorrido que no solo permitió conocer El Argar, sino también reflexionar sobre el poder, la desigualdad, la sostenibilidad y los ciclos históricos que, de manera inevitable, dialogan con nuestro propio presente.
Carmen Sánchez Olmedo y David Hernández Martín

