Puntal dels Llops (Olocau)

Lugar: Valencia (Caudete de las Fuentes, Olocau, Villar del Arzobispo), Lliria, Gátova, Moncada, Valencia y Ademuz.

Fecha: 18-21 de septiembre de 2025

Inscripción abierta desde 28 de junio

Iberos en Valencia

Llamamos iberos a los pueblos prerromanos que habitaron la fachada oriental de la Península Ibérica entre los siglos VI y II antes de nuestra era. Los rasgos culturales de los iberos variaban de un territorio a otro. Los que habitaron en la zona valenciana fueron denominados por algunos viajeros y geógrafos greco-latinos edetanos y contestanos. Sin embargo, desconocemos el nombre que los iberos se daban a sí mismos porque sus escritos, en lengua ibérica, no pueden ser descifrados. todavía…

En el intenso viaje que os proponemos, veremos donde vivían, como se defendían, cómo era la vida hace 2.500 años, cómo se cocinaba, qué enseres domésticos tenían o cuál era su dieta. Además de la visita al Museu de Prehistoria de Valencia y algunos museos locales, donde veremos su cultural material, visitaremos los yacimientos más importantes, con la compañía de la profesora Consuelo Mata, que ha dedicado gran parte de su vida profesional a este novedoso mundo: la ciudad de Kelin-Los Villares (Caudete de las Fuentes), Puntal dels Llops (Olocau), La Seña (Villar del Arzobispo), Edeta, Tossal de Saint Miguel (Lliria), las termas romanas de Mura (Lliria), Tos Pelat (Moncada), La Almoina (Valencia) y La Celadilla (Ademuz).

Crónica del viaje «Poblados íberos en Valencia»

JUEVES

Para emprender el último viaje largo de 2025, nos reunimos todos los viajeros en el MAN el jueves 18 de septiembre a primera hora de la mañana. Iba a ser el primero de los cuatro días destinados a conocer el ibérico valenciano aprovechando que el Museo Arqueológico de Valencia y otras instituciones han impulsado “La Ruta del Ibers”. Los íberos, o iberos, son un conjunto de tribus que habitaron en la fachada oriental de la península entre s. VII y II a. C. y que, a pesar de los distritos sustratos, poseen rasgos culturales comunes. En el viaje íbamos a conocer en profundidad a una de esas tribus, los edetanos.

La elección de los sitios a visitar era perfecta, como sucede siempre gracias a los organizadores, para comprender los distintos tipos de poblamiento de la cultura íbera en Valencia y como se articulaba el territorio. Este recorrido se completaría con visitas a museos para conocer su cultura material y habría tiempo hasta de visitar algunos restos romanos. Nuestra cicerone durante esta aventura iba a ser Consuelo Mata Parreño (Chelo), profesora de la Universidad de Valencia hasta su jubilación, que nos acompañó durante todo el viaje.

KELIN

Tras casi tres horas de viaje llegamos a nuestra primera visita, el oppidum de Kelin, en Caudete de las Fuentes. Desgraciadamente no pudimos contar con Chelo todavía por un problema con su coche y nos acompañó una de sus alumnas que es la encargada de hacer las visitas guiadas al yacimiento, Diana Navarro.

En Kelin, con Diana Navarro (Foto Andrés Carretero)

En Kelin, con Diana Navarro (Foto Andrés Carretero)

Lo primero que visitamos fue el Museo Arqueológico que se encuentra en el pueblo. Es un museo pequeño pero muy interesante por cómo se ha formado. Todas las piezas son objetos arqueológicos que los vecinos habían ido encontrando a lo largo de los años, que tenían en sus casas y que han ido entregando al museo tras su creación.

Museo Arqueológico de Caudete de las Fuentes (Foto Andrés Carretero)

Museo Arqueológico de Caudete de las Fuentes (Foto Andrés Carretero)

De todos los objetos con los que cuenta el museo destacaría, probablemente por mi gusto personal, el Vaso de los Hipocampos y el Vaso de la Gigantomaquia, dos vasos de cerámica íbera con decoración figurada.

Vaso de los hipocampos, Museo Arqueológico de Caudete de las Fuentes (Foto Beatriz Manso)

Vaso de los hipocampos, Museo Arqueológico de Caudete de las Fuentes (Foto Beatriz Manso)

Después nos dirigimos todos hacia el yacimiento que estaba cerquita, a menos de medio kilómetro por un camino llano. La ciudad de Kelin contaba con 10 ha de superficie, aunque solo está excavada una pequeña parte. Los oppida son las ciudades íberas que controlaban un territorio, tenían muralla y un mínimo de 3 ha de extensión. Su nombre se conoce por las monedas encontradas. Como después nos comentaría Chelo, en época íbera en la provincia de Valencia existieron tres cecas: Arse (Sagunto), Saiti (Xàtiva) y Kelin.

Kelin (Foto Luis Martín)

Kelin (Foto Luis Martín)

Kelin estuvo habitado hasta el s. I a. C. cuando se trasladó a Hispania la guerra civil entre Cayo Mario y Sila. En Hispania se enfrentaron Sertorio, del bando de Mario, y Pompeyo del bando de Sila, siendo el triunfo para este último. Esto condujo a la ruina a las poblaciones íberas que habían elegido el bando perdedor. Valentia corrió la misma suerte.

Al terminar la visita nos dirigimos a Utiel para reponer fuerzas y seguir camino hasta Valencia donde tendríamos la segunda visita de la jornada.

Grupo en Kelin (Foto José Luis Poveda)

Grupo en Kelin (Foto José Luis Poveda)

MUSEO DE PREHISTORIA DE VALENCIA

Por la tarde nos dirigimos al Museo de Prehistoria de Valencia donde nos esperaba Chelo. El museo cuenta con dos plantas, la segunda dedicada en exclusiva a la cultura íbera que era la parte del museo en la que nos íbamos a centrar. Para la visita nos dividimos en dos grupos ya que el tamaño de las salas impedía ir con un grupo grande. En uno haría de guía Chelo y en el otro Jaime Vives-Ferrándiz, conservador del museo y especialista en comunidades ibéricas de la Edad del Hierro. Por los comentarios que intercambiamos tras la visita ambos grupos tuvimos unos guías fantásticos y salimos más que satisfechos de la visita.

En el museo se encuentran los restos de cultura material de los yacimientos que íbamos a visitar. Destacable la parte dedicada a la escritura íbera que todavía no ha podido ser descifrada y traducida, no se ha encontrado una Piedra Rosetta que lo permita, aunque tenemos su alfabeto. Hay muchas muestras de esta escritura en cerámica y en láminas de plomo, también contamos con estelas e incluso con una asta de ciervo encontrada en el Puntal dels Llops.

En una vitrina se puede comparar pebeteros con la figura de Deméter-Tanit del s. III a. C. y realizadas a molde con una de las nueve cabezas votivas encontradas en el Puntal dels Llops, hecha a mano, con una fisonomía extraña y un agujero en la parte trasera que se podía ver en un espejo en la parte trasera de la vitrina y del que se desconoce su función.

También pudimos ver unos tubos de cerámica encontrados en varios yacimientos que son colmenas de los s. III-II a. C. Se cree que estarían ubicadas en el tejado de las casas. En uno de los yacimientos nos indicaron que las abejas solo atacan cuando se sienten amenazadas y que tener las colmenas en un lugar elevado evitaba encontrárselas.

La colección de cerámica pintada figurada es excepcional, así como la forma de musealizarla. Como también vimos en el museo de Caudete de las Fuentes, los vasos se disponen en vitrinas que pueden ser recorridas por todos los lados y se documentan con gráficos explicados de las figuras que se representan lo que permite apreciar mucho mejor la decoración y el significado de las mismas. Destacan los vasos encontrados en Llíria, antigua Edeta, como el Vaso de los Guerreros con Coraza, el Vaso de la Danza Guerrera, el Vaso de la Batalla Naval o el Vaso de la Doma.

En el museo también pudimos ver la reconstrucción de enterramientos infantiles encontrados bajo las casas, una excepción en una cultura cuyo ritual funerario es la cremación, la reproducción de una vivienda íbera y restos de la vida cotidiana como los telares, y un conjunto de llaves.

Guerrero de Moixent, Museo de Prehistoria de Valencia (Foto Luis Martín)

Guerrero de Moixent, Museo de Prehistoria de Valencia (Foto Luis Martín)

Casi al final de las salas nos encontramos con El Guerrero de Mogente encontrado en La Bastida de Les Alcusses, una pequeña figura de bronce que reproduce un jinete montado a caballo con un casco con un enorme penacho. A pesar de medir poco más de 7 cm cuenta con mucho detalle en la cara del jinete, la boca abierta del caballo, las riendas y la distinta posición de los brazos del jinete.

Abandonamos el museo para dirigirnos al hotel con ganas de volver para disfrutar la planta baja del museo que alberga los periodos anteriores al íbero y que por cuestiones de tiempo no dio tiempo a visitar bien.

VIERNES

El viernes salíamos a las 8:30 para iniciar un día intenso de visitas. Primero nos dirigimos al Puntal dels Llops, donde se habían recuperado muchos de los restos vistos en el museo la tarde anterior.

PUNTAL DELS LLOPS (OLOCAU)

El Puntal dels Llops es un asentamiento tipo fortaleza para la defensa y vigilancia del territorio por lo que para visitarlo había que andar 1,5 km cuesta arriba. Nos acompañó en la visita, junto con Chelo, uno de los guías locales que habitualmente realiza estas visitas, Víctor Chaos López, que además fue alumno de Chelo.

Con gorras, bastones, zapatillas y nuestro tentempié, iniciamos la subida. El ascenso era exigente pero afortunadamente había amanecido nublado y era temprano así que por lo menos nos libramos del sol. Varios paneles explicativos a lo largo del recorrido sirvieron de excusa para parar y recuperar el resuello.

El asentamiento está formado por una torre, una muralla y un conjunto de habitaciones dispuestas a ambos lados de una calle central. Se calcula que vivirían unas 30 personas y fue abandonado con la llegada de los romanos que dispusieron el traslado de las poblaciones autóctonas a zonas de llanura posiblemente para facilitar su control. Observamos los desperfectos causados por un rayo caído sobre la torre y que al dividirse en tres ramas había afectado a tres muros.

Puntal dels Llops (Foto Beatriz Manso)

Puntal dels Llops (Foto Beatriz Manso)

Grupo en el Puntal dels Llops (Foto Belén Martínez)

Grupo en el Puntal dels Llops (Foto Belén Martínez)

En la visita nos explicaron que una parte del yacimiento había sido bastante expoliada pero que aun así se había podido encontrar restos de actividades cotidianas: molino, tinajas, hogares, un enterramiento infantil, restos de actividades metalúrgicas, lo que se interpreta como un santuario doméstico con nueve cabezas votivas de terracota, una de las cuales habíamos visto la tarde anterior.

No hay evidencias de aljibes ni de otras estructuras de almacenamiento de agua en un lugar que está lejos de fuentes y ríos. Tanto Víctor como Chelo defienden que las necesidades de agua serían mucho menores que las actuales y que podía haber sistemas de recogida de agua de lluvia, por ejemplo, mediante inclinación de los tejados donde también podrían haberse ubicado recipientes, que no hayan dejado huellas arqueológicas.

Paisaje desde el Puntal dels Llops (Foto Luis Martín)

Paisaje desde el Puntal dels Llops (Foto Luis Martín)

El yacimiento se encuentra en los terrenos de la base militar de Marines con los que se ha acordado el acceso libre al yacimiento y cuyos militares han colaborado en la conservación del yacimiento como publica el propio ejército en su web.

LA SEÑA

Abandonamos el Puntal dels Llops para dirigirnos a nuestra segunda visita del día, el yacimiento de La Seña, un asentamiento en llano, en zona agrícola y junto a un curso de agua.

Desde el mirador de La Seña (Foto Andrés Carretero)

Se trata de una aldea agrícola alrededor de la que había una muralla. Las casas eran de una planta con patio y daban a calles anchas por las que podían circular carros. Se ha encontrado una almazara para la explotación de aceite y escorias de plomo.

Es uno de los pocos poblados que cuentan con dos niveles de ocupación, el primero del s. VI-V a. C. y el segundo del IV-II a. C. Finalmente se abandona en el s. II a. C. con la llegada de los romanos.

La Seña (Foto Carmen Sáinz)

La Seña (Foto Carmen Sáinz)

En la visita pudimos ver el deterioro que sufre la muralla con derrumbes en varios puntos. Junto al yacimiento hay campos de labor que, al bajar el nivel del suelo cultivable, la dejaron al descubierto y desprotegida.

Derrumbe en la muralla de La Seña (Foto Luis Martín)

Derrumbe en la muralla de La Seña (Foto Luis Martín)

Nos dirigimos a Llíria donde, tras comer, visitaríamos la antigua capital edetana.

EDETA

La antigua Edeta se extendía por una colina actualmente coronada por el Monasterio de Sant Miquel de Llíria a cuyo aparcamiento llegamos en taxis por la imposibilidad de subida del autobús. Desde allí, acompañados del arqueólogo municipal Miguel Sánchez Signes, llegamos al yacimiento.

Edeta fue una gran ciudad de 10 ha y estuvo habitada desde s. V hasta el 175 a. C. cuando fue abandonada debido a la nueva organización territorial impuesta por los romanos. Era el lugar de residencia de una élite aristocrática y guerrera y albergaba grandes residencias, escalonadas en la ladera, separadas de calles anchas, se cree que por este motivo no se han encontrado restos de muralla, aunque solo se ha excavado el 10% de la extensión del yacimiento. La propia disposición escalonada de la población haría de defensa ante posibles ataques y sería muy difícil avanzar de un nivel a otro.

Paisaje desde Edeta (Foto Carmen Sainz)

Paisaje desde Edeta (Foto Carmen Sainz)

Se han excavado once viviendas, un edificio ritual y varias calles. Algunas casas tenían dos plantas y se cree que se podría acceder al interior por la cubierta. Aquí es donde se encontró una gran cantidad de recipientes cerámicos íberos, parte de los cuáles habíamos podido admirar en el Museo Arqueológico y también estructuras de producción como hornos, lagares, molinos, hogares, etc.

Escalonamiento de las edificaciones en Edeta (Foto Concha Papí)

Escalonamiento de las edificaciones en Edeta (Foto Concha Papí)

Miguel nos explica dos de los problemas que dificultan avanzar con los trabajos, el primero es una planta invasora, un cactus al que nos advierte que ni nos acerquemos y que ha proliferado desde un único ejemplar por toda la ladera, es el Cylindropuntia pallida originario de Arizona y que se reproduce por esquejes. Han intentado todo para eliminarlo y el único método que parece efectivo y que ha sido desarrollado por la Universidad de Valencia es inviable por su coste. Aunque el yacimiento parece limpio advertimos ya algunos ejemplares creciendo en el interior. El otro problema es la variedad de propietarios de los terrenos de la colina, algunos de órdenes religiosas sin ni siquiera presencia en la comunidad valenciana.

TERMAS DE MURA

Al regresar a Llíria contábamos con el tiempo suficiente para visitar otra de las joyas de la localidad, las Termas romanas de Mura.

En las termas de Murua, Lliria (Foto Andrés Carretero)

En las termas de Murua, Lliria (Foto Andrés Carretero)

Nos esperaba Xavier Vidal Ferrus, director del Museo Municipal, que había participado en sus excavaciones. La construcción de estas termas en el s. I d. C. se debe al patrocinio del cónsul edetano Marco Cornelio Nigrino que quiso de esta manera monumentalizar su ciudad natal. Nigrino fue un personaje importante, cónsul en Siria, y candidato a emperador frente a Trajano.

Las Termas romanas de Mura, de 20.000 m², son las primeras termas dobles construidas en el Occidente del Imperio, cuentan con unas termas masculinas y otras femeninas en el mismo recinto. El yacimiento cuenta con un santuario oracular y un conjunto termal donde los “clientes” esperarían turno para conocer su sino. La construcción de las termas tiene influencia oriental y se cree que Nigrino pudo enviar arquitectos desde Siria para su construcción.

Termas de Mura (Foto Carmen Sáinz)

Termas de Mura (Foto Carmen Sáinz)

Xavier nos acompaña en un recorrido por las mismas y nos explica la excavación y trabajos de conservación. Se pueden observar todas las partes de las termas, las piscinas están excepcionalmente conservadas, se han utilizado materiales similares a los originales en las actuaciones que se han realizado. Se puede observar el hipocausto y los tubuli que se utilizaban para crear una doble pared y una cámara de aire que ayudase a subir el calor y templar la estancia. En este yacimiento se ha realizado un estudio del funcionamiento de las termas por Santiago Tormo Esteve, publicada en su tesis y en un libro, que ha permitido constatar la sorprendente eficiencia energética de esta instalación.

Termas de Mura (Foto Carmen Sáinz)

Termas de Mura (Foto Carmen Sáinz)

Termas de Mura (Foto Luis Martín)

Termas de Mura (Foto Luis Martín)

El conjunto está rodeado de edificios y perfectamente integrado en la población. Para facilitar su conservación se va a disponer una amplia cubierta con los mínimos apoyos para no afectar al yacimiento, y sin cerrar el recinto.

El día había sido intenso y volvemos a Valencia donde nos esperaba la cena en el hotel. Al día siguiente podíamos salir un poco más tarde porque solo teníamos una visita por la mañana, la ciudad comercial Tòs Pelat en Montcada.

SÁBADO

TÒS PELAT

En esta ocasión nuestro guía fue Josep Burriel Alberich, director del Museo Arqueológico Municipal de Montcada, que visitaríamos después del yacimiento.

Esta ciudad íbera estuvo habitada entre los s. VI y IV a. C. con una extensión de 3 ha y unos 600 habitantes. Se pueden visitar algunas de las casas excavadas y parte de la muralla que rodeaba el poblado. Ocupaba una pequeña loma y debido a su posición entre las ciudades de Edeta y Arse (actual Sagunto) pudo desempeñar una función comercial entre ambas. Se han encontrado restos de cerámica griega.

Nos detenemos ante los cimientos de dos grandes casas de 150 m2 cada una. Una contaba con siete habitaciones y la otra con nueve. No podemos circular entre los muros ya que en algunos puntos están bastante deteriorados. En las casas se han encontrado restos que indican que se realizaban tareas de molienda, metalúrgicas, de fabricaciones de tejidos etc.

Tòs Pelat (Foto Carmen Sáinz)

Tòs Pelat (Foto Carmen Sáinz)

En una de las salas se encontró un hogar, restos de un telar y una plancha de plomo con el signario íbero. Chelo tiene una interpretación clara, en un entorno que se cree femenino se ha encontrado un plomo cuya función más plausible sería la de enseñar a escribir, eso indicaría que esa función la desempeñaban las mujeres. En otro plomo encontrado se cree que el significado del texto sería votivo o religioso.

Exterior de la muralla de Tòs Pelat (Foto Luis Martín)

Exterior de la muralla de Tòs Pelat (Foto Luis Martín)

Sobre la muralla de Tòs Pelat (Foto José Luis Poveda)

Sobre la muralla de Tòs Pelat (Foto José Luis Poveda)

Sobre porqué se abandonó el yacimiento en el s. IV a. C. tanto Josep como Chelo comparten la misma teoría. Dejó de tener sentido la función comercial de la ciudad, quizá porque tanto Edeta como Arse estaban interesadas en su desaparición. En cuanto al destino de la población ambos creen que se desplazaría hacia la costa.

Se creía que la fundación de Valencia era de época romana, pero hace poco se han encontrado unos restos íberos, incluso con cerámica griega, en el norte del cauce del Turia que indicarían la existencia de un asentamiento previo al romano en la parte sur. De igual manera que se han encontrado evidencias de un embarcadero fluvial en la parte romana, pudo haber otro en la parte norte que facilitase el comercio y esta área pudo ser en la que se estableció esta población

La discrepancia entre ambos arqueólogos surge a raíz de un exvoto hallado en las excavaciones con la imagen de una madre sentada amamantando a un niño. Josep la describe como una diosa madre mientras que para Chelo eso no está claro. Todas las representaciones de mujeres, y de mujeres con niños, tienden a ser asociadas con divinidades, pero al igual que otros exvotos representan una parte del cuerpo, un brazo, una pierna, para la que se buscaba sanación, la figura podría tratarse de una mujer corriente con su hijo en brazos pidiendo a la divinidad un parto seguro, la salud de su hijo etc.

Nos dirigimos después al Museo Arqueológico de Montcada que se encuentra en el edificio de la biblioteca municipal. Aunque pequeño, tanto Chelo como Josep nos explican las piezas y éste nos hace entrega de unos obsequios que nos tenía preparados.

LA ALMOINA

La Almoina es un yacimiento en el centro de Valencia donde nos espera, David Quixal, discípulo también (¡cómo no!) de Chelo. Aunque su área de trabajo es la cultura íbera nos explica excepcionalmente bien el yacimiento que es fundamentalmente romano.

Como todo yacimiento que se encuentra en un área poblada desde época romana hasta el s. XX el principal problema es la selección de lo que se mantiene y de lo que se desmantela para seguir excavando. En este caso primaron los restos romanos de periodo republicano, aunque también se mantuvieron algunos restos posteriores.

Musealización de La Almoina (Foto Luis Martín)

Musealización de La Almoina (Foto Luis Martín)

Musealización de La Almoina (Foto Andrés Carretero)

Musealización de La Almoina (Foto Andrés Carretero)

Valencia tuvo dos fases de ocupación y dos “fundaciones”: una primera fundación en el 138 a. C. para establecer a soldados licenciados del ejército hasta que es destruida por ponerse del bando perdedor en la Guerra sertoriana (82-72 a. C.) como Kelin. Permanecerá prácticamente abandonada durante 175 años hasta su “refundación” en época imperial.

David nos muestra dos pozos cubiertos por cristal, y aunque nos indica que se puede pisar sin problemas, todos pasamos por los lados con cuidado de no pisar en el centro del pozo y poner a prueba la resistencia de la plataforma. Uno es musulmán, ovalado y de noria. El otro es de la época republicana, es cuadrangular de opus cuadrarum y abastecía a los edificios de termas y a un santuario de Asklepio (cuya existencia está contrastada por la epigrafía), que se convertirá en un ninfeo en época imperial.

El yacimiento cuenta fundamentalmente con unas termas ya que muchas estructuras, como el foro, se encuentran debajo de edificios actuales como la Basílica de Nuestra Sera de los Desamparados o la catedral. Son unas termas pequeñas como corresponde a la ciudad pequeña que era Valencia en un primer momento. Están entre las termas más antiguas de Hispania y no cuentan con el esquema clásico que se impondrá más tarde. No tiene un esquema axial y no hay frigidarium pero podemos observar el caldarium y el tepidarium con un banco corrido, el apoditerium o vestuario y donde se encontraban las letrinas.

En época imperial, tras la destrucción sertoriana, en esta zona se ubicará el macellum o mercado, aunque no hay ningún resto porque se ha retirado en su totalidad para dar visibilidad a las termas. También hay restos de un cardo, un decumano y de unos almacenes alineados al fondo del yacimiento. La planta de la ciudad sería ortogonal y se conserva parte del alcantarillado.

La ciudad romana se encontraría a 3 km del mar y se han encontrado restos de un puerto fluvial excavado cerca de las Torres de Serrano. Al este se encontraría el circo, el único edificio de espectáculos del que se ha encontrado indicios.

En las excavaciones se encontraron restos de soldados ajusticiados posiblemente en el foro y casi seguro que a raíz de la lucha sertoriana. Uno de los restos, cuya reproducción está visible en el yacimiento, tendría amputados los brazos y las piernas. Otro se encontró empalado.

Se conserva un ábside de época bajo imperial de mala construcción y con reutilización de materiales que pertenecería a una iglesia consagrada en el lugar de martirio de San Vicente mártir, diácono. En época bajoimperial las ciudades sufren una transformación, se construyen iglesias en los lugares de martirio o enterramiento de santos, alrededor se empiezan a ubicar enterramientos, los edificios pierden su función y en el caso de Valencia en el circo se construye un barrio de casas.

David nos indica que todo lo que nos cuenta es la interpretación de Albert Rivera que es el máximo conocedor de los restos y que participó en su excavación. Desgraciadamente no pudo acompañarnos en la visita porque se encontraba en Pompeya. Para concluir la visita nos habla de los dos núcleos poblacionales que habría en época visigoda, Valencia y Valencia la Vella. Una hipótesis es que una fuera una ciudad visigoda y la otra bizantina.

Finalmente nos despedimos para disfrutar del tiempo libre que tenemos en el centro de la ciudad de Valencia no sin que antes nos invite a la charla que impartirá en el MAN sobre las excavaciones que está realizando en el Pico del Ajo donde se ha encontrado una buena colección de plomos con escritura.

DOMINGO

LA CELADILLA

El domingo iniciamos el último día de nuestro viaje cargando las maletas en el autobús a las 8:30, puntuales como siempre.

La última visita la íbamos a hacer lejos de Valencia ciudad, en Ademuz, una población que, aunque perteneciente a Valencia, se encuentra en el vértice entre tres provincias que además pertenecen a tres comunidades autónomas distintas, Valencia, Teruel y Cuenca.

Tras casi dos horas de trayecto y un cafetito nos encontramos nuevamente con nuestra querida cicerone Chelo acompañada esta vez por su marido. Emprendemos la subida al yacimiento de La Celadilla acompañados por el arqueólogo que dirige las excavaciones del yacimiento, Daniel Giner Iranzo, dos arqueólogos de su equipo y una guía local.

Hay rampas duras en la pista de tierra que lleva al yacimiento por lo que Daniel sube a varios amigos en el todo terreno. Arriba nos esperan unas vistas impresionantes. Vuelve a ser un poblado en altura cuya ubicación ha sido escogida para la defensa y el control visual de las vías de comunicación que se cruzan en ese punto.

La Celadilla es una aldea de 0,5 ha, mucho más reducida que los grandes oppida de Edeta o Kelin. Contaría con algo menos de 100 habitantes y dependería de una ciudad, aunque no se ha podido determinar de cuál.

La Celadilla, lienzo de muralla con torre (Foto Andrés Carretero)

La Celadilla, lienzo de muralla con torre (Foto Andrés Carretero)

Lo primero que vemos al acceder es un lienzo de muralla que tendría una base maciza y un alzado de adobe y que contaba incluso con una torre de 9 m en su cara central. Este tipo de construcciones son habituales en las ciudades, pero son inusuales en aldeas. Por las excavaciones que han realizado Daniel y su equipo creen que la muralla no circundaba toda la población, sino que se protegía solo en la zona más accesible del poblado.

La Celadilla (Foto Andrés Carretero)

La Celadilla (Foto Andrés Carretero)

Desde este punto y acompañados por las explicaciones de nuestro guía, entramos en el poblado. Pasamos por un pasillo de acceso con cuello de botella para acceder al interior del poblado. En este caso no hay problema en que entremos en las distintas habitaciones ya que se han realizado tareas para consolidar las estructuras y poner en valor el yacimiento para su explotación turística. En esta consolidación se han utilizado los mismos materiales y técnicas constructivas que utilizaron en su momento los íberos, diferenciando lo nuevo de las partes originales y asegurando que todo lo añadido sea reversible.

La Celadilla (Foto José Luis Poveda)

La Celadilla (Foto José Luis Poveda)

El poblado de La Celadilla se destruye en el Ibérico pleno y no se vuelve a reconstruir ni ocupar. Se produjo un gran incendio que destruyó el poblado y esto hace de La Celadilla un lugar especial porque se han encontrado restos humanos y todas las herramientas y utensilios.

Se han encontrado hasta el momento los esqueletos de siete adultos en el 25% del poblado que se ha excavado. Ninguno había sido inhumado y estaban en posiciones que indican que podrían haber muerto asfixiados o por caídas de la muralla. Los dos que se encontraron en el pasillo de acceso llevaban copas y jarras. Desgraciadamente los restos han dado resultados negativos en isótopos por la destrucción del fuego, los análisis de ADN están pendientes, pero no se tiene mucha esperanza de que puedan dar algún resultado.

Aparecieron restos orgánicos conservados por la carbonización como maderas carbonizadas que formaban parte de un telar. También una falcata inutilizada que, como nos explica Daniel, en lugares de habitación intenta, con el sacrificio del objeto, traspasar sus cualidades al espacio. En este caso el poder de defensa al dintel de una puerta, el punto débil de la casa.

El poblado contaba con lo que se interpreta como una sala de banquete con bancos corridos, al lado de un almacén, dos enterramientos infantiles, uno de ellos acompañado de los restos de una cabra, hornos de combustión metalúrgica con algún resto de oro.

Y en ese momento es cuando las preguntas nos llevan a la interpretación de los hallazgos encontrados. El poblado se encuentra en la zona fronteriza entre cultura ibérica y la celtibérica. Muy cerca, hacia Teruel, se encuentra el santuario celtibérico de Peñalba de Villastar. Se baraja la hipótesis de que el poblado se destruyese por un ataque, posiblemente de celtíberos, y que desde ese momento la zona pasase a su control. Esto encajaría con las afirmaciones de algunos investigadores que defienden que esta zona era celtibera en s. III-II a. C. También explicaría que el asentamiento no se volviera a ocupar y que ni siquiera se enterrase a los muertos. La nueva cultura dominante en la zona contaba con otras estructuras de poblamiento.

Se ha encontrado mucho más mijo que trigo lo que puede deberse a que la destrucción se produjo en otoño. El mijo es complementario al trigo y de crecimiento rápido, se cultiva después de cosechar el trigo y se recoge en septiembre-octubre.

Se vivía en familia extensa por lo que se haría comida para mucha gente, pero se han encontrado dos cocinas con dos hornos, se desconoce si son dos grupos familiares distintos o si estamos ante una producción para comercializar, aunque el poblado está retirado.

Para el equipo de investigación es evidente que La Celadilla es una aldea ibérica edetana por el tipo de cerámica que se ha encontrado, aunque también se ha hallado orfebrería como fíbulas, hebillas de cinturón de bronce, que son de tradición celtibérica. Se considera que estos son objetos de valor, fáciles de transportar y que habrían llegado por medio del comercio.

De momento solo se han encontrado restos de hombres, se supone que las mujeres y niños se habrían ido con los atacantes.

En el otro lado del yacimiento pudimos ver los sondeos que se habían hecho para la construcción del viaducto, donde se encontraron tres enterramientos visigodos, y observar el corte en el terreno que se realizó para la construcción de la carretera y que posiblemente se llevó consigo algunos restos.

Los viajeros en La Celadilla (Foto Carmen Sáinz)

Los viajeros en La Celadilla (Foto Carmen Sáinz)

Y con la cabeza llena de hipótesis y el estómago vacío abandonamos el yacimiento y nos dirigimos al merendero donde compartiremos la última comida del viaje. Después nos toca despedirnos de Chelo que tan bien nos ha tratado en este viaje para dirigirnos a Madrid donde llegamos a las 19:30.

La cantidad de mensajes que se acumulan en el WhatsApp del viaje una vez que cada uno de nosotros ha llegado a casa, demuestra la satisfacción por otro viaje maravilloso con una organización inmejorable, donde hemos tenido la oportunidad de aprender de profesionales apasionados por su trabajo, y donde la convivencia con los amigos, los ya conocidos y los que se conocen en cada viaje, ha sido inmejorable. Solo queda esperar a la siguiente experiencia.

Beatriz Manso Ruiz